Felisa Sabrovsky
Ayer nos enteramos que nuestra amiga gatuna. Felisa. Ha fallecido.

Se enfermó y no se pudo hacer nada. Felisa fué una gatita Feliz. Yo la conocí personalmente y sé que fué feliz. No podemos decir que todos los gatos tienen un loft para ellos solos. Bueno, Felisa lo tenía. Ella comía tarros de atún enteros y no le gustaba la gente. Era más bien hermitaña. Y tenía un veterinario vecino. Salidas callejeras, casi, no tenía. Decimos casi porque de todos los gatos que la conocen saben que ella era una gran jugadora de poker. En el club de los Jueves. (casi una viuda negra de Deseando Amar) Además de ser la única gata con un plato de agua tan grande, que tenía que mantenerlo fuera de su casa. En el jardín. Felisa nunca entendió por qué en época de verano la gente se sambullía en su plato. Creo que esa fué una incognita que se fué con ella. Su sillón quedará siempre en el mismo lugar. Junto a la ventana, en el segundo piso, entre el escritorio y la biblioteca. Su cama de dos plazas quedará más helada de lo que siempre fué. y su maleta, en la que se rascaba las uñas. Viajará eternamente con ella.
Felisa es una gatita que desaparece en cuerpo, pero que quedará retratada en el club de poker y en la memoria de todos nosotros.
Haremos un minutos de silencio por ella...
Don gato.
jefe de la cuadra.


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